Suzanne: Judy y Leonard

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El In my life de Judy Collins tuvo tan buena acogida que fue disco de oro al año siguiente, en 1967, y la inclusión de Suzanne en el disco hizo que el nombre de Leonard Cohen empezara a sonar en el ambiente musical neoyorkino y estadounidense. Durante aquellos meses, Leonard viajó con frecuencia a Nueva York, alojándose en el famoso Chelsea Hotel, al que dedicaría una de sus mejores canciones. Como buenos amigos solían pasear por el Greenwich Village y Judy le insistía en que debía animarse a interpretar sus canciones, pero él siempre se negaba, argumentando que se moriría de vergüenza ante el público. En el mes de abril de aquel año se organizó en el Town Hall de Manhattan un concierto contra la guerra de Vietnam. Esta vez Judy no sucumbió ante sus evasivas y consiguió que a regañadientes aceptara cantar. Lo presentó y Leonard caminó vacilante por el escenario, con las piernas temblándole dentro de los pantalones. Empezó a cantar Suzanne ante un respetuoso y expectante silencio, pero enseguida, a mitad de la primera estrofa, se detuvo. No puedo seguir, musitó ante el micrófono, y salió del escenario. El público reaccionó de inmediato aplaudiendo y pidiéndole que volviera, mientras Leonard, abrazado a Judy, sollozaba y le repetía que no podía, que no podía. Luego se separó y sonrió, mientras dejaba la guitarra. Judy lo detuvo y agarrándole por los hombros le dijo: crees que no puedes hacerlo, pero sí puedes y lo harás. Leonard la miró, volvió a sonreír, cogió la guitarra y salió de nuevo al escenario. Terminó la canción entre atronadores aplausos. Había nacido un nuevo singer songwriter, un nuevo cantautor.

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