Los dirigentes de VOX salvan su circunstancia

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Yo soy yo y mi circunstancia, decía Ortega y Gasset, y cuanta razón tenía. Cuando el filósofo acuñó esta frase en su libro Meditaciones del Quijote, añadió: “… y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. En este trance se debaten los dirigentes de VOX Santiago Abascal, presidente del partido, y Javier Ortega Smith, su secretario general.

Como un Gary Cooper, solo ante el peligro, Abascal todavía camina armado con una Smith & Wesson y, en tierras andaluzas, ha anunciado el comienzo de la Reconquista con un vídeo en el que aparece cabalgando, como un caudillo, con gesto aguerrido, comandando una partida de jinetes en formación, como se presentaba Gerónimo, el mítico guerrero apache chiricahua, ante el ejército de Estados Unidos, aunque esta vez con la banda sonora de El Señor de los Anillos, dispuesto a limpiar la Tierra Media de las hordas de uruk-hai.

Hijo de un líder de Alianza Popular en el País Vasco y nieto de un alcalde franquista de Amurrio, otra circunstancia, quizá definitiva, hizo que fuera a nacer un 14 de abril, ¡en el 45 aniversario de la proclamación de la Segunda República!, un escarmiento al que ha tratado de poner remedio renegando de ella. De ahí su empeño en dejar la Memoria Histórica en las cunetas, derogando la Ley y responsabilizando al PSOE del colapso de la República. A los “ateos que resucitan su espíritu más agresivo y quemaconventos” les recuerda que son “la voz de aquellos que tuvieron padres en el bando nacional y se resisten a tener que hacer una condena de lo que hicieron sus familias” y, además, la goza viendo a la izquierda intentando recuperar los sacos terreros del ¡no pasarán!

Su lugarteniente, Javier Ortega Smith, secretario general del partido, abogado, ex boina verde y karateka, ha liderado el proceso de negociación que VOX y el PP han mantenido a propósito del cambio de guardia en Andalucía. Pero hasta ahora, ha sido más conocido por otro tipo de “hazañas” que le han llevado a ser reconocido como el Rambo de VOX. Por el origen de su madre, tiene doble nacionalidad, española y argentina; “por eso ­­­–reconoce–, me duele lo de los ingleses, porque como español, me han robado Gibraltar, y como argentino, las Malvinas”. Marcado por esta circunstancia, que arrastra como una pesada carga, lleva otra, quizá definitoria, en el apellido Smith, de inequívoco linaje anglosajón.

Por eso su gesta más memorable es la que él mismo bautizó como Operación Tarzán, una incursión en Gibraltar para desplegar en el Peñón una bandera española de 35 kilos de peso y 168 metros cuadrados. Como sobre su cabeza pendía una orden de búsqueda y captura de la justicia británica por un presunto delito de piratería marítima y usurpación de aguas territoriales, decidió emular a Johnny Weissmüller y una fría mañana se lanzó al agua en la playa de Levante de La Línea de la Concepción para alcanzar el objetivo a nado. Volvió batiendo records, con la satisfacción propia de la misión cumplida con éxito y la pena por haber dejado en la Roca la bandera que tantos momentos de gloria le había proporcionado, sobre todo en Cataluña y en Euskadi, donde consiguió que ondeara en la cruz del Gorbea.

En la avenida de Kansas City de Sevilla, muy cerca del hotel en el que VOX instaló su cuartel general para seguir la jornada electoral de las elecciones andaluzas, hay una estatua ecuestre que los estadounidenses donaron a la ciudad tras la Expo del 92. Es un indio montado a caballo que, con la mano derecha en la frente, otea el horizonte. Mientras los dirigentes de VOX salvan su circunstancia y construyen su personaje, muchos nos hemos quedado como el indio de Kansas City… oteando el horizonte.

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2 respuestas a «Los dirigentes de VOX salvan su circunstancia»

  1. Precisó y punzante, me ha encantado. Cuidado con los «exploradores» de VOX, que otean las redes en busca de enemigos, como los «chiricauas» que recoges.

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