Dos Españas

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Desmontado el mito de la Tercera España, aquella que, como los dos bandos eran igual de malos, se declaró neutral; aquella España equidistante, en cuya supuesta inhibición se encontraría el germen de la España de hoy, los resultados electorales no hacen sino confirmar, de manera tozuda, que las dos Españas son una realidad.

Ya lo vimos al comienzo de la Transición Democrática cuando en las primeras elecciones de 1977, UCD+AP consiguieron el apoyo de 7.815.162 españoles (42,65%); y la suma de PSOE+PCE+PSP, recibió el de 7.898.338 (43,10%), con una escasa diferencia entre bloques de 0,45 décimas. En las de 1979, el resultado reflejó una coyuntura muy similar: UCD+CD, 7.328.923 (40,74%); PSOE+PCE, 7.408.300 (41,18%) y una diferencia de 0,44 décimas.

Luego, PSOE y PP se convirtieron en partidos hegemónicos que se disputaron las mayorías absolutas, ocultando bajo su manto corrientes subterráneas que han vuelto a aparecer en el nuevo ciclo abierto en 2015. Con la creación de Ciudadanos, Podemos y VOX, el fin del bipartidismo nos ha devuelto a aquella dinámica. En las elecciones celebradas en 2015, PP+Cs obtuvieron 10.716.293 votos (42,65%) y PSOE+Podemos, 10.720.242 (42,67%); una diferencia, casi insignificante, de 0,02 centésimas. En las celebradas este año, se ha mantenido el equilibrio: el 28 de abril, PP+Cs+VOX, 11.217.410 (42,81%) y PSOE+Podemos, 11.264.287 (42,99%), con una diferencia de 0,18 décimas; y el 10 de noviembre, PP+Cs+VOX, 10.297.472 (42,70%) y PSOE+Podemos+Más País, 10.351.926 (42,92%), y 0,22 décimas de diferencia.

Ya casi nadie es capaz de hacer un análisis completo y riguroso de la situación política tras unas elecciones, sin sumar los resultados de cada bloque. Por eso, ante las dificultades que esta circunstancia genera, la palabra del año es desbloquear.

Además, otros dos mitos que se han caído son el de la transversalidad y el del fin del eje izquierda-derecha. Los partidos son vasos comunicantes, por lo que el crecimiento de uno es siempre a costa de los resultados de otros partidos de su bloque ideológico, de izquierda o de derecha.

No se trata, por lo tanto, de una interpretación maniquea, sino de una constatación empírica. Y por si a alguien le cabe alguna duda, podemos añadir que, desde la izquierda, se ha rescatado el “¡no pasarán!” contra PP, Ciudadanos y VOX, el “trifachito” de la plaza de Colón; y, desde la derecha, llegan voces que claman contra “un nuevo gobierno del Frente Popular”, tras el preacuerdo alcanzado por PSOE y Podemos. Se ha recuperado el relato franquista de la cruzada de la verdadera España contra la anti-España y, cuarenta y cuatro años después de la muerte del dictador, la memoria histórica todavía reabre “viejas heridas del pasado”, dicen.

Así seguimos… entre una España que no se muere y otra España que sigue bostezando. Que el ruido de los hunos y de los hotros no llegue a helarnos el corazón.

Nota: los datos ofrecidos se han elaborado a partir de los proporcionados por el Ministerio del Interior.

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